lunes, 24 de agosto de 2015

Jorge Luis Borges y Octavio Paz hablando sobre poesía - video 2/2

video

Jorge Luis Borges y Octavio Paz hablando sobre poesía - video 1/2

video

Tal día como hoy de 1899 nacía en Buenos Aires Jorge Luis Borges, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. En 1914 se mudó con su familia a Suiza y vivió también unos años en España, donde comenzó a publicar en distintas revistas literarias.

Es considerado uno de los eruditos más reconocidos del siglo XX. Ontologías fantásticas, genealogías sincrónicas, gramáticas utópicas, geografías novelescas, múltiples historias universales, bestiarios lógicos, éticas narrativas, matemáticas imaginarias, dramas teológicos, invenciones geométricas y recuerdos inventados son parte del inmenso paisaje que las obras de Borges ofrecen tanto a los estudiosos como al lector casual. Y sobre todas las cosas, la filosofía, concebida como perplejidad, el pensamiento como conjetura, y la poesía, la forma suprema de la racionalidad.

Su obra ha sido traducida a más de veinticinco idiomas, y actualmente es considerado uno de los más importantes autores en lengua hispana de todos los tiempos. Murió en Ginebra el 14 de junio de 1986.

LA BANDERA COMO UNA OLA EN DANZA - poema de Toño Blázquez

(Ante la gigantesca bandera española de la Plaza de Colón  en día de brisa)

Esa tela imantada de rubor,
solitaria danza transida de cielo,
de la alondra amiga,
pareciera dolerse sinuosa sobre su pecho
y rescatar su armoniosa dobladura
al rítmico compás del viento.

Bandera y nación en mudo grito,
eterna combinación de sangre y trigo;
intermitente y dulce coreografía
en éxtasis de amor al mástil defendido.

Bandera y beso en columpiar abrazo,
pulso de ola enamorada,
juguete, en fin, de la música inspirada.


(Madrid 23/8/2015)


EN LA VIDA PASAN COSAS - Toño Blázquez


El tipo aquel me decía muy serio que era agente del CESID, que terminara de comer rápido y que le siguiera. ¡Pero ya!. Yo estaba acabando el segundo plato en aquel barucho. Lo que había recaudado el día antes no me daba más que para un menú de baja estopa. ¡Que se dé prisa le digo!. Bueno, bueno, voy un momento a mear. Me levanté y nuestras miradas quedaron crucificadas en hielo. Otro lío, otra vez que me equivocan con algún terrorista. Entré rápido en una pequeña bodega aneja a la barra, cogí el gabán, la guitarra y el waffle y me piré. Pillé un taxi y le dije al conductor: ¡no pare hasta Santiago!. Entré en otra tasca y allí., sentada, una mujer joven y morena no paraba de mirarme mientras sorbía un café solo. Salí y fue tras de mí. Me paró agarrándome por detrás. ¿Qué quiere?. ¡Bésame!, me susurró. Pero si no la conozco. Y eso qué, dijo. Y me besó suavemente en los labios. Yo inerte. Y se fue a paso ligero. Al cruzar la calle un taxi frenó en seco y el silbido que produjo me dejó atolondrado: ¡es él!, gritó alguien detrás de mí. Instintivamente salí corriendo y me refugié en un portalón cercano. Sentí las pisadas a todo correr afuera. Al salir de mi escondrijo una fina lluvia comenzaba a humedecerlo todo. El chaparrón posterior dejó las calles vacías mientras se fue haciendo de noche. A unos metros divisé las letras CH (Casa de Huéspedes). ¿Una habitación, por favor?. En un pequeño casset puse a Charlie Parker. Después me dormí escuchando a Django Reinhardt. A la mañana siguiente me vestí de negro como siempre, cogí la guitarra y salí a tocar a la plaza. Había que sacar para comer.


(Toño Blázquez

domingo, 23 de agosto de 2015

ASESINATO EN LA CUEVA DE SALAMANCA de LUIS GUTIÉRREZ BARRIO

Aquí el texto de la dramatización escrita por Luis gutiérrez Barrio para el Aquelarre Literario del 20 de julio. 


            LUIS.- ¡Godo! Deja de husmear, ¿Qué buscas? Ahí no hay más que basura. Estos saltimbanquis se marchan y dejan todo a medio recoger. Más de quince días hace que se fueron y aun está ahí esa tinaja. - ¡Godo, te digo que la dejes, vamos!

            CARLOS.- El perro estaba inquieto, nervioso, saltó sobre la tinaja y esta rodó por la escalera de granito por la que se accede al patio interior. En el chocar constante con los peldaños, la tinaja se rompió en mil pedazos, dejando a la vista, lo que parecía el cuerpo de una persona.

            LUIS.- ¡Dios mío!

            CARLOS.- Exclamó el hombre con un grito que apenas acertó a salir de su garganta.
Las manos le temblaban de tal manera que a duras penas acertó a marcar el 091.

            CARLOS.- El forense dice que debe llevar muerto un par de semanas. Les hemos llamado para que lo identifiquen, porque la tinaja es de ustedes ¿no?

            TOÑO.- No, nosotros la utilizamos para nuestro espectáculo, sobre el Marques de Villena y la Cueva de Salamanca, pero no es nuestra.

            CARLOS.- Los dos representantes de la compañía, un hombre y una mujer, se acercaron hasta el cadáver

             ANNIE.- Sí, es él.

            CARLOS.- Exclamó la mujer a la vez que rompía el silencio de la morgue con un sonoro sollozo.
            El hombre, sin decir nada, asintió intentando simular sorpresa

            ANNIE.- ¿Cómo ha sido?

            LUIS.- El forense dice que fue envenenado.

            ANNIE.- ¡Envenenado! (Increpando al hombre) Ya te decía yo que él era incapaz de huir, y mucho menos llevándose nuestro dinero. Si le hubieras conocido como yo, no pensarías eso de él.

            TOÑO.- (Entre iracundo y cínico) ¡Sí, ya sé que le conocías muy bien! Demasiado bien.

            ANNIE.- ¿Qué insinúas?

            TOÑO.- Ya sabes a que me refiero.

            ANNIE.- No sabes lo que dices... ¿No me dirás que sentías celos?

            TOÑO.- Sí, claro que sí. Muchos fueron los motivos que me disteis para que los sintiera.

            ANNIE.- ¿Pero no te dabas cuenta de que si conmigo era cariñoso, lo era aún más contigo?

            TOÑO.- Claro que me daba cuenta, y me repugnaba, pues conocía sus intenciones.
            ANNIE.- ¿Sus intenciones? ¡Que sabrás tú de sus intenciones!

            TOÑO.- ¿A caso crees que no os he visto más de una vez, hablando a solas, a escondidas, ocultando vuestra conversación? La última vez fue la tarde de nuestra representación en la Cueva.

            ANNIE.- ¿Y qué oíste?

            TOÑO.- No me hizo falta oír nada, sólo con veros fue suficiente.

            ANNIE.- ¡¿Suficiente para qué?!

            TOÑO.- Para nada, son cosas mías

             ANNIE.- ¿Cosas tuyas? Me parece que es algo más que cosas tuyas

            TOÑO.- ¡Déjame en paz te digo!

            ANNIE.- No, no he dejarte en paz, hasta que me digas qué es eso de cosas tuyas.

            TOÑO.- ¡Te digo que me dejes!

            ANNIE.- ¡Ah! me estoy temiendo…

            TOÑO.- ¡Cállate de una vez!

            ANNIE.- (Entre sollozos) No sé si creer a mi corazón que algo horrible me anuncia, dios quiera que me equivoque. Él me hizo prometer que nunca te diría…ahora nada importa.

            TOÑO.- ¡¿De qué estás hablando?!

            ANNIE.- Hace tiempo, al poco de incorporarse a la compañía, le sorprendí llorando. Tenía en sus manos, unas cartas y unas fotografías de un niño y una mujer. Me hizo jurar que nunca te lo diría.

            TOÑO.- ¡¿Qué nunca me dirías qué?!

            ANNIE.- Que aquellas cartas eran de tu madre y las fotografías… las fotografías eran tuyas. Todas las noches leía las cartas y miraba las fotografías, mientras unas lágrimas asomaban a sus ojos.

            TOÑO.- ¡¿No querrás decir que este hombre era…?!

            ANNIE.- Así es, y esa tarde que me viste con él, me dijo que quería hablar contigo, que había quedado para verte en la Cueva, después de la representación. Quería contártelo todo y entregarte sus ahorros para que pudiéramos hacer frente a los gastos que desde hace tiempo nos agobian.

            CARLOS.- El hombre cayó de rodillas a los pies del cadáver, rompió en amargos sollozos, mientras repetía una y otra vez:

            TOÑO.- ¡Dios mío que he hecho!       




Aquelarre literario en la cueva de Salamanca



El jueves 20 de julio, SonLetras acompañados por la guitarra de Luis Fiz, realizó un recital de poesía y cuentos de terror en la Cueva de Salamanca.







Los textos leídos y dramatizados fueron: Fragmento del entremés de la CUEVA DE SALAMANCA de CERVANTES, LAS LETANIAS DE SATAN de CHARLES BAUDELAIRE, ESPIRAL de ENRIQUE ANDERSON IMBERT, TERROR de GUY DE MAUPASSANT, PESADILLA de CARLOS BLANCO SÁNCHEZ, LA DURMIENTE de EDGAR ALLAN POE, de BARRY PAIN: ROSE ROSE, de EMILY DICKINSON: MORÍ POR LA BELLEZA, EL ALMOHADÓN DE PLUMAS de HORACIO QUIROGA y CRIMEN EN LA CUEVA DE SALAMANCA de LUIS GUTIÉRREZ BARRIO. 



La musica estuvo a cargo del guitarrista LUIS FIZ y el sonido a cargo de LUIS MAYOL. 





Muchas gracias a todos los amigos y público en general que nos acompañó esa noche.